Hace diez años…
Publicado por Rubén Aguilar Valenzuela en Junio 26, 2009
Los precandidatos
Así se vivía la disputa por la presidencia en la campaña del 2000. Artículo publicado en El Universal el 26 de junio de 1999.Falta un año para que se realicen las elecciones presidenciales. Todos los que ahora compiten por la Presidencia son precandidatos, pero todavía no candidatos oficiales de sus partidos. Desde hace meses están inmersos en una intensa y agotadora campaña que los lleva de un lado a otro del país. Su propósito inmediato es ganar las elecciones internas de sus partidos. Sólo así podrán obtener la candidatura. Son los nuevos tiempos de la política mexicana. En las pasadas elecciones presidenciales sólo hubo primarias, a través de la fórmula de delegados, en el PAN. El ahora ex presidente Salinas hizo uso, en dos ocasiones, del “dedazo” y en el PRD no hubo quien quisiera competir contra Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
De los cuatro aspirantes del PRI en las internas sólo tienen posibilidad de triunfo Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo Pintado, que dejaron sus puestos para dedicarse de tiempo completo a promover su candidatura. Lo hicieron exigidos por la nueva modalidad de elecciones primarias en el seno de su partido. El primero renunció a la Secretaría de Gobernación y el segundo pidió licencia como gobernador constitucional del estado de Tabasco. Los precandidatos del PRD, Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo, siguen en sus cargos y el único que ahora se ha presentado por el PAN, Vicente Fox Quesada, se mantiene también como gobernador. Lo más probable es que éste último pida licencia después de las internas del PAN en el mes de septiembre y que lo mismo haga Cárdenas, pero ya en el mes de diciembre.
El pasado 20 de junio Reforma dio a conocer una encuesta que vale la pena comentar. De ella se desprende que el electorado en general ve a los precandidatos de manera distinta a como lo hacen los militantes. Los partidos deberían contemplar esta diferencia que les puede ser muy útil para definir y precisar la estrategia de campaña. En el caso del PRI, el electorado en general otorga a Labastida Ochoa 27% de sus preferencias, contra 20% de Madrazo Pintado. La diferencia es de sólo de 7%. Los militantes, en cambio, dan a Labastida Ochoa 44% y a Madrazo Pintado sólo 25%. Aquí la diferencia es de 19%. De acuerdo con esta encuesta, Madrazo Pintado está bien posesionado en el entorno y Labastida Ochoa al interior del partido. El mecanismo de votación abierto acordado por el PRI para las elecciones primarias puede favorecer a Madrazo Pintado y perjudicar a Labastida Ochoa.
En el Caso del PRD la encuesta arroja que para los electores en general Muñoz Ledo obtiene 34% de las preferencias, contra sólo 19% de Cárdenas Solórzano. La diferencia es de 15%. Los resultados sorprenden. La explicación de estos números podría estar en el desgaste al que se ha visto enfrentado el ahora jefe del Gobierno de la ciudad de México, junto a la imagen, por una parte importante de la ciudadanía de que no está cumpliendo con las expectativas que se habían hecho de su gobierno. Podría también resultar relevante la intensa campaña que Muñoz Ledo ha hecho en favor de su candidatura. En el interior de su partido Cárdenas Solórzano alcanza 53% de los votos y Muñoz Ledo sólo 35%. La diferencia es de 18%. En las elecciones primarias del PRD, una votación abierta a la ciudadanía en general favorecería la posición de Muñoz Ledo y perjudicaría la de Cárdenas Solórzano, que ya es candidato oficial del PT, pero todavía no del PRD.
El PAN sólo tiene un precandidato y lo más seguro es que así se mantenga hasta el final. Si se presenta algún otro no será para disputar el lugar a Fox Quesada, sino para darse a conocer ante la opinión pública. Ante la ausencia de contendiente, la encuesta de Reforma enfrenta a Fox Quesada con Diego Fernández de Cevallos, quien fuera candidato a la Presidencia en las elecciones de 1994. En el electorado general, Fox Quesada tiene 50% de los votos contra 21% de Fernández de Cevallos. La diferencia es de 29%. La explicación está en que Fox Quesada ha desarrollado una intensa y agresiva campaña y Fernández de Cevallos no ha hecho proselitismo y sí ha insistido en que no se habrá de presentar como candidato. En el nivel de los militantes, la posición de Fox Quesada se fortalece al obtener 74% de las preferencias contra sólo 20% de Fernández de Cevallos. Es evidente que la militancia panista ya eligió a su candidato.
Una vez elegidos los candidatos del PRI, PAN y PRD, los resultados de las encuestas van a variar. El diseño y las técnicas de comunicación utilizadas por los candidatos, para ponerse en contacto con el electorado, van a ser determinantes en los resultados de las próximas elecciones presidenciales. No valen por sí solas, es cierto, pero teniendo tres buenos candidatos, legitimados por un proceso de selección en sus partidos, la diferencia entre ellos va estar marcada, en muy buena medida, por el diseño y el tiempo de exposición de las campañas. Los resultados de las encuestas presidenciales tienen ahora un carácter indicativo que son importantes, sí, hay que tenerlos en cuenta, pero no se presentan como definitivos. Falta mucho tiempo y pueden pasar muchas cosas.
De acuerdo con la encuesta de Reforma, realizada hacia mediados de junio, 30% de los electores dijo que para ocupar el cargo de presidente de la República votaría por Labastida Ochoa, 29% por Fox Quesada y 11% por Cárdenas Solórzano. La encuesta da cuenta también de que si Labastida Ochoa no fuera el candidato del PRI y el sitio lo ocupara Madrazo Pintado, los resultados serían los siguientes: Fox Quesada obtendría 32% de los votos, Madrazo Pintado, 28% y Cárdenas Solórzano, 10%. Una encuesta anterior realizada en el mes de mayo por Reforma y un grupo de periódicos asociados a él pone de manifiesto que de un mes a otro en las preferencias electorales Labastida Ochoa crece en 2%, Fox Quesada se mantiene y Cárdenas Solórzano baja 1%.
La disputa entre el candidato del PRI y el del PAN es muy cerrada. De acuerdo con esta encuesta, ahora no hay un ganador claro. El candidato del PRD se queda muy atrás, pero es algo que se puede intentar revertir. Señala, eso sí, que Cárdenas Solórzano para meterse en la pelea requiere del diseño y ejecución de una campaña de medios muy creativa y agresiva, que hasta ahora no ha tenido su gobierno. Si no se recurre a ella es muy posible, eso también, que no cambien los números del candidato perredista. La única fórmula que se revela como claramente ganadora es la que resulta de una coalición entre el PAN y el PRD, ya que la suma de sus votos alcanzaría entre 40% y 42% contra 28% y 30% del PRI. La diferencia en favor de la coalición sería de entre 10% y 12% de los votos. Ese margen, en un escenario competido, se vuelve definitivo. Ahí están los números. Los partidos tienen, frente a ellos, que decidir estrategias y rutas de acción.
Posdata:
El 28 y 29 de junio en Río de Janeiro, Brasil, va a tener lugar la primera cumbre América Latina-Unión Europea. Son muchas las expectativas de lo que ahí pueda ocurrir, pero también es cierto que se ven fuertes resistencias de algunos países de la Unión Europea (UE) en caminar sobre la línea de un tratado de libre comercio entre estas dos regiones. El único país que avanza en esa dirección, y no sin problemas, es México. Intensificar la relación entre la UE y América Latina resulta estratégico para los dos. De eso tratará nuestro próximo artículo.