López Obrador no se va
Publicado por Rubén Aguilar Valenzuela en Junio 23, 2009
López Obrador nunca se va a ir del PRD, lo ha dicho de manera tajante, y hará todo lo que esté a su alcance para que ese partido lo nombre candidato a la presidencia de la República en 2012. El PT y Convergencia ya se lo aseguraron, pero las “marcas” no valen lo mismo, y él va por todo.
La lucha por el PRD, encabezada por López Obrador y el séquito de sus seguidores, por un lado, y los Chuchos, del otro, es ya feroz, pero se va a profundizar cuando inicie la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados.
A López Obrador le responderán de manera directa los diputados del PT, Convergencia y un sector del PRD. Él tendrá su propia bancada, que siempre le será fiel, porque le deben sus cargos, y nunca aceptará aliarse a los proyectos que el PRD quiera impulsar.
La disputa entre los perredistas se dará todos los días, de manera abierta, en el Congreso, donde se enfrentarán las posiciones populistas del nacionalismo revolucionario priista que encabeza López Obrador, y el incipiente y desdibujado proyecto de izquierda que quieren hacer valer los Chuchos.
La situación para López Obrador en el PRD no es, con todo, fácil, y hasta ahora ha perdido todas las luchas que ha dado a su interior. La más sonada, su fracaso al intentar imponer como presidente del partido a Alejandro Encinas.
El reciente caso de Clara Brugada, candidata del PRD a la Delegación Iztapalapa, que los allegados a López Obrador intentaron imponer a partir del fraude, lo que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) impidió, se inscribe en el ámbito de sus derrotas.
Es cierto que se ha visto obligado a asumir sus fracasos, pero éstos no le han impedido hacer lo que quiere, violentando las normas del PRD en relación con sus proyectos personales, el más importante, ser nominado como candidato presidencial en 2012.
López Obrador decidió en la campaña no apoyar al PRD y sí al PT, el partido fundado al amparo del padre de Carlos y Raúl Salinas y luego apoyado por éstos. Alberto Anaya, el líder histórico petista, ligado estrechamente por muchos años a los hermanos Salinas, ahora es compañero del tabasqueño.
Ha trabajado también por la causa de Convergencia, partido fundado por políticos que, como López Obrador, años atrás abandonaron el PRI. Él, por la vía de los hechos, es el líder indiscutible de los grupos que antes militaron en el PRI y ahora están integrados en el PRD y Convergencia.
El tabasqueño no se da por vencido y a partir del 1 de septiembre, ya con su bancada en el Congreso, va a intentar cuatro cosas: descalificar sistemáticamente al gobierno; frenar el trabajo de la Cámara de Diputados; ganarle el partido a los Chuchos y crear un movimiento nacional, la causa es lo de menos, para apuntalar su candidatura a la presidencia.
La única posibilidad de que López Obrador deje el partido es si los órganos de dirección del mismo deciden correrlo. Motivos estatutarios hay muchos, pero los Chuchos, que cuentan con la fuerza para hacerlo, tienen miedo de las posibles reacciones y no se deciden a actuar, pese a que ya no existe ninguna relación con él.
Si lo expulsan, se envolvería en la bandera del martirio, que le fascina, e iniciaría un movimiento nacional que se articularía a partir de las declaraciones que hizo, para ya ir calentando el ambiente: “…no me voy a salir del PRD, sólo que la mafia dé la orden para que me expulsen y, entonces, nos vamos a ver las caras, porque yo no me dejo, ni me voy a rajar ni me voy a dejar”.
En el caso de que el PRD se decida a actuar, López Obrador ya tiene montado el movimiento y las consignas que se dirán. Los elementos son los que siempre usa: proponerse como perseguido y mártir; acusar de ser víctima de un complot, orquestado éste por las fuerzas del mal, que ahora sería “la mafia”, y finalmente que él es valiente y no se raja.
Es el libreto de siempre, pero aunque está muy visto, le encanta interpretarlo y sus seguidores gozan con la historia. Se identifican con ella, porque es simple y sigue la trama de las telenovelas, hay un bueno, que es López Obrador, y un malo, que en este caso serían los Chuchos, aliados con los que en su momento invente el “perseguido”.
La expulsión, en caso de darse, le daría el pretexto perfecto para dar un nuevo impulso a su campaña presidencial, en la que ya lleva nueve años: los seis del sexenio pasado y los tres de éste. Ya fuera del PRD, obligado por las circunstancias, ésa sería la lógica, se daría a la tarea de apuntalar al movimiento nacional que impulsa su candidatura.
Posdata:
El IMSS presentó una demanda de responsabilidad civil por negligencia en contra de la Secretaría de Finanzas del Estado de Sonora, al violar las cláusulas del arriendo de la bodega incendiada, y de los dueños y administradores de la guardería ABC de Hermosillo, por no cumplir con las recomendaciones mínimas de seguridad que hubieran permitido evitar la tragedia. A toda costa, debe de evitarse la impunidad e ir a la cárcel todos los responsables.
Rubén Aguilar Valenzuela escribió
Jorge: Esa es mi visión de lo que ocurre en el PRD y el papel que juega López Obrador de cara a la elección presidencial del 2012 y tú tienes la tuya, que respeto.
Rubén
Jorge escribió
Que análisis tan más patético, ya quisiera tener la dignidad de Lopez Obrador el autor de este artículo
Sigan adorando al enanito que se cree presidente, para que sigan quemando bebitos, y consolidando el poder maléfico de Elba Esther Gordillo, la dueña de Calderon
Rubén Aguilar Valenzuela escribió
Querido Jaimón: Al final pienso que se va a dar la ruptura y que los Chuchos se van a animar a pagar el costo que eso les representa. Considero que eso abriría las puertas para ir estructurando, esatamos lejos de eso, una verdadera izquierda.
jaimón muñoz escribió
Espero, mi querido Rubén, en este caso no resultes tan profeta como en otras ocasiones.
Considero que AMLO ya no tiene la fuerza que tuvo en el 2006, porque la exprimió con sus acciones poselectorales.
Yo, como lo confesé voté por él para presidente, pero me arrepentí al ver su actuación caudillezca y su berrinche. Y al igual que yo, mucha gente estamos arrepentidos de nuestro voto por el susodicho “presidente legítimo”.
Lo que sí también reconozco es que sus actuales partidarios, muchos de ellos, darían la vida por él. Y no sé por qué tanto fanatismo, y eso sí es preocupante, aun de gente inteligente.
Te mando un abrazo
Jaimón
Rubén Aguilar Valenzuela escribió
Gracias por el comentario del artículo. Mi incorporación al gobieno fue conciente y asumo mi responsabilidad. El poder siempre debe estar sujeto a la crítica y pienso que el gobieno de la alterancia se quedó muy corto en relación a las expectativas, pero considero fue mejor que los anteriores. En el análisis, más allá de los estilos personales, resulta útil referirse a las estadísticas y a los números duros. Respeto tú posición y no quiero defenderme. Sólo planteo otra viisón de las cosas.
Rubén Aguilar Valenzuela escribió
Jorge: Gracias. La cultura política del país debe cambiar y los nivles de conciencia d ela población se tienen que elevar. Son dos temas que, en lo funfamental sólo se va a superar con más escolaridad y mayores nivles de calidad. Una educación que enseñe a pensar y tomar decisiones a nivel personal.
gmobuelna escribió
Buen artículo don Rubén, que lástima que usted laboró para la persona que más nos ha defraudado, usted fue parte de su mal gobierno…
saludos desde Tijuana
Jorge Villarello escribió
Profesor, como siempre, muy interesante y muy atinado su análisis.
Desgraciadamente sigue existiendo gente como él que no ven más allá de sus intereses.
Habrá que ver qué pasa en las siguientes semanas con este personaje.
Saludos