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Rubén Aguilar Valenzuela

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Archivo de Junio 2009

Seis elecciones estatales

Publicado por Rubén Aguilar Valenzuela en Junio 30, 2009

elfinanciero

elimparcial

 

 

Seis son las elecciones estatales que se realizarán el 5 de julio, y las encuestas, que en general están cerradas, apuntan a que en Campeche, Colima, Nuevo León y Sonora gana el PRI, y en Querétaro y San Luis Potosí, el PAN. Ambos partidos conservarían los gobiernos que ya tienen. Los electores pueden cambiar de opinión en el último momento, pero lo más factible es que ese día resulte lo ya anunciado.

La elección de 2003 en estos estados se caracterizó por: una abstención promedio del 45.4 por ciento; en cuatro estados la diferencia promedio entre ganador y perdedor fue del 2.6 por ciento; los gobernadores se eligieron con un promedio de sólo 24.9 por ciento de la lista nominal; la disputa siempre se mantuvo entre PRI y PAN; el PRD tuvo números muy lejos de éstos. Todo indica que se repetirá este escenario.

Campeche: El PRI ha gobernado siempre y en 2003 la diferencia entre los candidatos de PRI y PAN fue del 1.9 por ciento. La abstención llegó al 37.8 por ciento y el candidato ganó con el 24.5 por ciento de la lista nominal. El padrón es de 534 mil electores y se disputan la gubernatura, 11 municipios y 35 diputaciones locales.

El PRI gobierna en seis municipios en alianza con el PVEM, el PRD-PT en tres y el PAN en dos. En el Congreso local, el PRI cuenta con 17 diputados; el PAN, 13; Convergencia, tres, y uno independiente. La gubernatura la disputan Fernando Ortega, el candidato del PRI, que era el alcalde de la capital del estado, y Mario Ávila, el candidato del PAN, que fue delegado de la Sedesol. Días atrás, el candidato del PRD, Francisco Brown, declinó a favor de Ávila. Las encuestas dan ventaja al candidato del PRI.

Colima: El PRI ha gobernado siempre y en 2003 la diferencia entre los candidatos de PAN y PRI fue del 3.9 por ciento. La abstención llegó al 52.9 por ciento y el candidato ganó con el 24.3 por ciento de la lista nominal. El padrón es de 453 mil electores y se disputan la gubernatura, diez municipios y 25 diputaciones locales.

El PRI gobierna en ocho municipios y el PAN en dos. En el Congreso local el PRI cuenta con 12 diputados; el PAN, ocho; el PVEM, uno; el PRD, uno, y dos independientes. La gubernatura la disputan Mario Anguiano, el candidato del PRI, que era el alcalde de la capital del estado, donde ganó por 124 votos, y Martha Leticia Sosa, senadora con licencia, la candidata del PAN que va en alianza con la Asociación para la Democracia Colimense (ADC), una organización local. Las encuestas dan ventaja al candidato del PRI.

Querétaro: Hace 12 años que gobierna el PAN y en la elección de 2003 la diferencia entre los candidatos de PAN y PRI fue de 3.7 por ciento. La abstención llegó al 42.7 por ciento y el candidato ganó con el 26.2 por ciento de la lista nominal. El padrón es de un millón 155 mil electores y se disputan la gubernatura, 18 municipios y 25 diputaciones locales.

El PAN gobierna en diez municipios, el PRI en cinco, el PRD en dos y Convergencia en uno. En el Congreso local el PAN cuenta con 16 diputados; el PRI, cuatro; el PRD, dos; Alianza, uno, y el PVEM uno. La gubernatura la disputan Manuel González, el candidato del PAN, que era alcalde de la capital del estado, y José Calzada, el candidato del PRI-Alianza. Las encuestas dan ventaja al candidato del PAN, y, si gana, su partido gobernaría por 18 años consecutivos.

Nuevo León: El PRI gobierna, pero antes lo hizo el PAN, con Fernando Canales, el primer gobierno de la alternancia. En la elección de 2003, la diferencia entre los candidatos de PAN y PRI fue de 22.9 por ciento. La abstención llegó al 47.5 por ciento y el candidato ganó con el 30.8 por ciento de la lista nominal. El padrón es de tres millones 212 mil electores y se disputan la gubernatura, 51 municipios y 42 diputaciones locales.

El PRI gobierna en 31 municipios, el PAN en 17, el PRD-PT en dos y Alianza en uno. En el Congreso local el PRI cuenta con 23 diputados; el PAN, 11; el PT, tres; el PVEM, dos; el PRD, uno, y dos independientes. La gubernatura la disputan Fernando Elizondo, el candidato del PAN, senador con licencia, y Rodrigo Medina, el candidato del PRI-PVEM, que fue secretario de Gobierno en el estado. Las últimas encuestas dan ventaja al candidato priista.

San Luis Potosí: Hace 12 años que gobierna el PAN y en la elección de 2003 la diferencia entre los candidatos de PAN y PRI fue de 8.6 por ciento. La abstención alcanzó el 45 por ciento y el candidato ganó con el 19.3 por ciento de la lista nominal. El padrón es de un millón 730 mil electores y se disputan la gubernatura, 57 municipios y 29 diputaciones locales.

El PAN gobierna ahora en 28 municipios, el PRI en 22, el PRD-PT-Convergencia en cuatro y Conciencia Popular, partido local, en tres. En el Congreso local el PAN cuenta con 15 diputados; el PRI, cinco; el PRD, tres; el PT, dos; el PVEM, uno, y uno independiente. La gubernatura la disputan Alejandro Zapata, el candidato del PAN, senador con licencia, y Fernando Toranzo, el candidato del PRI-PSD, senador con licencia. Las encuestas dan ventaja al candidato panista y, si gana, su partido gobernaría por 18 años consecutivos.

Sonora: El PRI ha gobernado siempre y en la elección de 2003 la diferencia entre los candidatos de PAN y PRI fue de 1 por ciento. La abstención llegó al 46.9 por ciento y el candidato ganó con el 24.7 por ciento de la lista nominal. El padrón es de un millón 827 mil electores y se disputan la gubernatura, 72 municipios y 33 diputaciones locales.

El PAN gobierna en 35 municipios, el PRI en 31, el PRD-PT en cuatro, Convergencia en uno y el PVEM en uno. En el Congreso el PRI tienen 14 diputados; el PAN, 13; el PRD, tres; el Panal, dos, y el PT, uno. La gubernatura la disputan Alfonso Elías, senador con licencia, el candidato del PRI-Alianza, y Guillermo Padrés, el candidato del PAN, senador con licencia. Las encuestas dan ventaja al candidato priista.

Posdata: en Honduras no se puede aceptar la intervención de los militares, pero tampoco los desacatos del presidente Manuel Zelaya a las resoluciones de la Suprema Corte y el Congreso. Su intento de reelegirse es lo que ha provocado la situación que hoy vive su país

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Hace diez años…

Publicado por Rubén Aguilar Valenzuela en Junio 26, 2009

El Universal

 Los precandidatos

Así se vivía la disputa por la presidencia en la campaña del 2000. Artículo publicado en El Universal el 26 de junio de 1999.

Falta un año para que se realicen las elecciones presidenciales. Todos los que ahora compiten por la Presidencia son precandidatos, pero todavía no candidatos oficiales de sus par­tidos. Desde hace meses están inmersos en una in­tensa y agotadora campaña que los lleva de un lado a otro del país. Su propósito inmediato es ganar las elecciones internas de sus partidos. Sólo así podrán obtener la candidatura. Son los nuevos tiempos de la política mexicana. En las pasadas elecciones presi­denciales sólo hubo primarias, a través de la fórmula de delegados, en el PAN. El ahora ex presidente Sa­linas hizo uso, en dos ocasiones, del “dedazo” y en el PRD no hubo quien quisiera competir contra Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

De los cuatro aspirantes del PRI en las internas sólo tienen posibilidad de triunfo Francisco Labastida Ochoa y Roberto Madrazo Pintado, que dejaron sus puestos para dedicarse de tiempo completo a pro­mover su candidatura. Lo hicieron exigidos por la nue­va modalidad de elecciones primarias en el seno de su partido. El primero renunció a la Secretaría de Go­bernación y el segundo pidió licencia como gobernador constitucional del estado de Tabasco. Los precandidatos del PRD, Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo, siguen en sus cargos y el único que ahora se ha presentado por el PAN, Vicente Fox Quesada, se man­tiene también como gobernador. Lo más probable es que éste último pida licencia después de las internas del PAN en el mes de septiembre y que lo mismo haga Cárdenas, pero ya en el mes de diciembre.

El pasado 20 de junio Reforma dio a conocer una encuesta que vale la pena comentar. De ella se des­prende que el electorado en general ve a los precandidatos de manera distinta a como lo hacen los militantes. Los partidos deberían contemplar esta diferencia que les puede ser muy útil para definir y precisar la estrategia de campaña. En el caso del PRI, el electorado en general otorga a Labastida Ochoa 27% de sus preferencias, contra 20% de Madrazo Pintado. La diferencia es de sólo de 7%. Los militantes, en cambio, dan a Labastida Ochoa 44% y a Madrazo Pintado sólo 25%. Aquí la diferencia es de 19%. De acuerdo con esta encuesta, Madrazo Pintado está bien posesionado en el entorno y Labastida Ochoa al interior del partido. El mecanismo de votación abierto acordado por el PRI para las elecciones primarias puede favorecer a Madrazo Pintado y perjudicar a Labastida Ochoa.

En el Caso del PRD la encuesta arroja que para los electores en general Muñoz Ledo obtiene 34% de las preferencias, contra sólo 19% de Cárdenas Solórzano. La diferencia es de 15%. Los resultados sorprenden. La explicación de estos números podría estar en el desgaste al que se ha visto enfrentado el ahora jefe del Gobierno de la ciudad de México, junto a la imagen, por una parte importante de la ciudadanía de que no está cumpliendo con las expectativas que se habían hecho de su gobierno. Podría también resultar rele­vante la intensa campaña que Muñoz Ledo ha hecho en favor de su candidatura. En el interior de su partido Cárdenas Solórzano alcanza 53% de los votos y Muñoz Ledo sólo 35%. La diferencia es de 18%. En las elecciones primarias del PRD, una votación abierta a la ciudadanía en general favorecería la posición de Mu­ñoz Ledo y perjudicaría la de Cárdenas Solórzano, que ya es candidato oficial del PT, pero todavía no del PRD.

El PAN sólo tiene un precandidato y lo más seguro es que así se mantenga hasta el final. Si se presenta algún otro no será para disputar el lugar a Fox Que­sada, sino para darse a conocer ante la opinión pú­blica. Ante la ausencia de contendiente, la encuesta de Reforma enfrenta a Fox Quesada con Diego Fer­nández de Cevallos, quien fuera candidato a la Pre­sidencia en las elecciones de 1994. En el electorado general, Fox Quesada tiene 50% de los votos contra 21% de Fernández de Cevallos. La diferencia es de 29%. La explicación está en que Fox Quesada ha desarrollado una intensa y agresiva campaña y Fernán­dez de Cevallos no ha hecho proselitismo y sí ha insistido en que no se habrá de presentar como can­didato. En el nivel de los militantes, la posición de Fox Quesada se fortalece al obtener 74% de las prefe­rencias contra sólo 20% de Fernández de Cevallos. Es evidente que la militancia panista ya eligió a su can­didato.

Una vez elegidos los candidatos del PRI, PAN y PRD, los resultados de las encuestas van a variar. El diseño y las técnicas de comunicación utilizadas por los can­didatos, para ponerse en contacto con el electorado, van a ser determinantes en los resultados de las pró­ximas elecciones presidenciales. No valen por sí solas, es cierto, pero teniendo tres buenos candidatos, le­gitimados por un proceso de selección en sus partidos, la diferencia entre ellos va estar marcada, en muy buena medida, por el diseño y el tiempo de exposición de las campañas. Los resultados de las encuestas presidenciales tienen ahora un carácter indicativo que son importantes, sí, hay que tenerlos en cuenta, pero no se presentan como definitivos. Falta mucho tiempo y pueden pasar muchas cosas.

De acuerdo con la encuesta de Reforma, realizada hacia mediados de junio, 30% de los electores dijo que para ocupar el cargo de presidente de la República votaría por Labastida Ochoa, 29% por Fox Quesada y 11% por Cárdenas Solórzano. La encuesta da cuenta también de que si Labastida Ochoa no fuera el candidato del PRI y el sitio lo ocupara Madrazo Pintado, los resultados serían los siguientes: Fox Quesada obtendría 32% de los votos, Madrazo Pintado, 28% y Cárdenas Solórzano, 10%. Una encuesta anterior realizada en el mes de mayo por Reforma y un grupo de periódicos asociados a él pone de manifiesto que de un mes a otro en las preferencias electorales Labastida Ochoa crece en 2%, Fox Quesada se mantiene y Cárdenas Solórzano baja 1%.

La disputa entre el candidato del PRI y el del PAN es muy cerrada. De acuerdo con esta encuesta, ahora no hay un ganador claro. El candidato del PRD se queda muy atrás, pero es algo que se puede intentar revertir. Señala, eso sí, que Cárdenas Solórzano para meterse en la pelea requiere del diseño y ejecución de una campaña de medios muy creativa y agresiva, que has­ta ahora no ha tenido su gobierno. Si no se recurre a ella es muy posible, eso también, que no cambien los números del candidato perredista. La única fórmula que se revela como claramente ganadora es la que resulta de una coalición entre el PAN y el PRD, ya que la suma de sus votos alcanzaría entre 40% y 42% contra 28% y 30% del PRI. La diferencia en favor de la coalición sería de entre 10% y 12% de los votos. Ese margen, en un escenario competido, se vuelve de­finitivo. Ahí están los números. Los partidos tienen, frente a ellos, que decidir estrategias y rutas de ac­ción.

Posdata:

El 28 y 29 de junio en Río de Janeiro, Brasil, va a tener lugar la primera cumbre América Latina-Unión Europea. Son muchas las expectativas de lo que ahí pueda ocurrir, pero también es cierto que se ven fuertes resistencias de algunos países de la Unión Europea (UE) en caminar sobre la línea de un tratado de libre comercio entre estas dos regiones. El único país que avanza en esa dirección, y no sin problemas, es México. Intensificar la relación entre la UE y América Latina resulta estratégico para los dos. De eso tratará nuestro próximo artículo.

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López Obrador no se va

Publicado por Rubén Aguilar Valenzuela en Junio 23, 2009

 elfinancieroelimparcial

 

López Obrador nunca se va a ir del PRD, lo ha dicho de manera tajante, y hará todo lo que esté a su alcance para que ese partido lo nombre candidato a la presidencia de la República en 2012. El PT y Convergencia ya se lo aseguraron, pero las “marcas” no valen lo mismo, y él va por todo.

La lucha por el PRD, encabezada por López Obrador y el séquito de sus seguidores, por un lado, y los Chuchos, del otro, es ya feroz, pero se va a profundizar cuando inicie la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados. 

A López Obrador le responderán de manera directa los diputados del PT, Convergencia y un sector del PRD. Él tendrá su propia bancada, que siempre le será fiel, porque le deben sus cargos, y nunca aceptará aliarse a los proyectos que el PRD quiera impulsar.

La disputa entre los perredistas se dará todos los días, de manera abierta, en el Congreso, donde se enfrentarán las posiciones populistas del nacionalismo revolucionario priista que encabeza López Obrador, y el incipiente y desdibujado proyecto de izquierda que quieren hacer valer los Chuchos.

La situación para López Obrador en el PRD no es, con todo, fácil, y hasta ahora ha perdido todas las luchas que ha dado a su interior. La más sonada, su fracaso al intentar imponer como presidente del partido a Alejandro Encinas.

El reciente caso de Clara Brugada, candidata del PRD a la Delegación Iztapalapa, que los allegados a López Obrador intentaron imponer a partir del fraude, lo que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) impidió, se inscribe en el ámbito de sus derrotas.

Es cierto que se ha visto obligado a asumir sus fracasos, pero éstos no le han impedido hacer lo que quiere, violentando las normas del PRD en relación con sus proyectos personales, el más importante, ser nominado como candidato presidencial en 2012.

López Obrador decidió en la campaña no apoyar al PRD y sí al PT, el partido fundado al amparo del padre de Carlos y Raúl Salinas y luego apoyado por éstos. Alberto Anaya, el líder histórico petista, ligado estrechamente por muchos años a los hermanos Salinas, ahora es compañero del tabasqueño.

Ha trabajado también por la causa de Convergencia, partido fundado por políticos que, como López Obrador, años atrás abandonaron el PRI. Él, por la vía de los hechos, es el líder indiscutible de los grupos que antes militaron en el PRI y ahora están integrados en el PRD y Convergencia.

El tabasqueño no se da por vencido y a partir del 1 de septiembre, ya con su bancada en el Congreso, va a intentar cuatro cosas: descalificar sistemáticamente al gobierno; frenar el trabajo de la Cámara de Diputados; ganarle el partido a los Chuchos y crear un movimiento nacional, la causa es lo de menos, para apuntalar su candidatura a la presidencia.

La única posibilidad de que López Obrador deje el partido es si los órganos de dirección del mismo deciden correrlo. Motivos estatutarios hay muchos, pero los Chuchos, que cuentan con la fuerza para hacerlo, tienen miedo de las posibles reacciones y no se deciden a actuar, pese a que ya no existe ninguna relación con él.

Si lo expulsan, se envolvería en la bandera del martirio, que le fascina, e iniciaría un movimiento nacional que se articularía a partir de las declaraciones que hizo, para ya ir calentando el ambiente: “…no me voy a salir del PRD, sólo que la mafia dé la orden para que me expulsen y, entonces, nos vamos a ver las caras, porque yo no me dejo, ni me voy a rajar ni me voy a dejar”.

En el caso de que el PRD se decida a actuar, López Obrador ya tiene montado el movimiento y las consignas que se dirán. Los elementos son los que siempre usa: proponerse como perseguido y mártir; acusar de ser víctima de un complot, orquestado éste por las fuerzas del mal, que ahora sería “la mafia”, y finalmente que él es valiente y no se raja.

Es el libreto de siempre, pero aunque está muy visto, le encanta interpretarlo y sus seguidores gozan con la historia. Se identifican con ella, porque es simple y sigue la trama de las telenovelas, hay un bueno, que es López Obrador, y un malo, que en este caso serían los Chuchos, aliados con los que en su momento invente el “perseguido”.

La expulsión, en caso de darse, le daría el pretexto perfecto para dar un nuevo impulso a su campaña presidencial, en la que ya lleva nueve años: los seis del sexenio pasado y los tres de éste. Ya fuera del PRD, obligado por las circunstancias, ésa sería la lógica, se daría a la tarea de apuntalar al movimiento nacional que impulsa su candidatura.

Posdata:
El IMSS presentó una demanda de responsabilidad civil por negligencia en contra de la Secretaría de Finanzas del Estado de Sonora, al violar las cláusulas del arriendo de la bodega incendiada, y de los dueños y administradores de la guardería ABC de Hermosillo, por no cumplir con las recomendaciones mínimas de seguridad que hubieran permitido evitar la tragedia. A toda costa, debe de evitarse la impunidad e ir a la cárcel todos los responsables.

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