La sucesión de Juan Pablo II
publicado el en El Universal el 31 de octubre de 1998.La celebración de los 20 años del pontificado de Juan Pablo II, sus 78 años y lo frágil de su salud han planteado con fuerza, al interior de la Iglesia católica y de manera particular en la Curia romana, el problema de la sucesión papal. ¿Cuántos años más puede vivir el Papa? ¿En qué condiciones? Marco Politi, el reconocido vaticanista de La Repubblica, asegura que en el Vaticano, siempre en secreto y voz baja, ahora se habla no sólo de cuál es el estado de la salud física del Papa, que se ve muy deteriorada, sino también dé cuál es la capacidad mental del líder religioso de casi mil millones de católicos.
Los vaticanistas reconocen que existe ya un intenso movimiento en la Iglesia en torno de la sucesión papal, pero siempre de manera discreta y silenciosa. En el hermetismo vaticano resulta imposible hacer predicciones. Hay quien afirma que Juan Pablo II tiene el control de la sucesión porque nombró a las dos terceras partes de los cardenales que tienen derecho a voto, pero el portavoz de los jesuitas, José María de Vera, asegura que “no es cierto”, y añade que “la elección se gesta en las dos semanas entre la muerte de un papa y el cónclave y en sí misma es una lotería. Nadie sabe del comportamiento del elegido”. Para avalar su afirmación está la elección de Juan XXIII, un hombre de 75 años, nombrado como papa de transición que cambió a la Iglesia cuando convocó al Concilio Vaticano II.
Entre los especialistas no hay acuerdo, tampoco en la Iglesia, sobre cuáles son los puntos que más van a pesar en la decisión. Algunos sostienen, es la posición mayoritaria, que los cardenales, en el próximo cónclave, se van a decidir por un hombre que sólo pueda gobernar entre cinco o seis años, pero no más. Se trata de un Papa de transición. Los papados largos, dicen, tienden a identificar a la institución con la persona, su influencia llega a ser determinante y una sola posición termina por negar a las demás. Otros piensan, es la visión minoritaria, que lo que conviene a la Iglesia, al entrar en el nuevo milenio, es la elección de un Papa joven que tenga la fuerza para conducir a la institución por un periodo razonable. Unos dicen que el nuevo Papa tiene que ser del tercer mundo donde se concentra la mayor parte de la catolicidad. Sólo en América Latina vive 40% de todos los católicos del mundo. Hay quienes sostienen que el próximo papa volverá, tal vez por última vez, a ser italiano.
Los vaticanistas plantean que un importante sector de la Iglesia -jerarquía y creyentes- ve el cambio como necesario y urgente. El conservadurismo teológico del Papa ha alejado a muchos fieles y esto a pesar de que con su intensa actividad ha posesionado a la Iglesia de una mejor manera de la que tenía antes. Una prueba de esta conciencia, plantea Politi, es el acercamiento que ha intentado el secretario de Estado, Angelo Sodano, con Hans Küng, un importante teólogo combatido por el Vaticano, y en esa misma línea se inscriben su declaración de que “Tenemos las exigencias de una renovación permanente, de un esfuerzo de reforma, de movimiento, de crecimiento, por responder a los ideales trazados por Cristo”. Estas afirmaciones, asegura Politi, son una manera de hacer política en torno de la elección del nuevo papa. Hay, pues, un pronunciamiento en favor del cambio.
En el marco anterior, distintos especialistas y también hombres de la Iglesia coinciden en señalar como los candidatos con mayores posibilidades al papado a los siguientes: en el grupo de los cardenales jóvenes estarían: Norberto Rivera (55), mexicano. Se desempeña como arzobispo de la ciudad de México; es moderado. Fue nombrado cardenal en 1998. Dionigi Tettamanzi (64), italiano. Se desempeña como arzobispo de Génova, es conservador, muy cercano al actual presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Nombrado cardenal en 1998. Camilo Ruini (67), italiano, se desempeña como presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, es conservador, cercano, por su responsabilidad, al Papa. Nombrado cardenal en 1991.
En el grupo de los cardenales más grandes estarían: Angelo Sodano (70), italiano, se desempeña como secretario de Estado, es conservador. Por su cargo, el número dos de el Vaticano, está muy cercano al Papa; él es, quien lleva la administración cotidiana de la Iglesia. Nombrado cardenal en 1991. Carlo María Martín (71), italiano, se desempeña como arzobispo de Milán, jesuita, es progresista. Se le reconoce como un intelectual de prestigio; el año pasado mantuvo un diálogo epistolar con Umberto Eco que tuvo difusión mundial. Nombrado cardenal en 1983 (el mejor de los candidatos según un amplio sector de la Iglesia). Lucas Moreira Neves (73), brasileño, se desempeña como presidente de la Congregación de los Obispos; es conservador. En Brasil jugó un papel clave en la lucha contra la Teología de la Liberación. Nombrado cardenal en 1988. Silvano Piovanelly (74), italiano y se desempeña como arzobispo de Florencia; es progresista, se le reconoce por su vocación misionera. Nombrado cardenal en 1985.
Los más importantes vaticanistas consideran que los retos más graves a los que se va a enfrentar un nuevo papa son: La escasez de sacerdotes en todo el mundo. Debe discutirse la posibilidad de los sacerdotes casados y también la ordenación de las mujeres. Entablar el diálogo con la modernidad en materia de dogma y moral que implica revisar, entre otras cosas, la posición de la Iglesia frente a la anticoncepción y el aborto. Reformar la práctica religiosa. De los que se dicen católicos, sólo 20% asiste a la misa dominical. Dar libertad de acción a las conferencias episcopales hoy atadas a la “monarquía absolutista” de Roma. Los obispos piden real “colegialidad” para conducir a la Iglesia y establecer sus posturas; luchar por la justicia y los derechos humanos El socialismo, combatido por la Iglesia, ha caído, pero el “capitalismo salvaje” no resuelve sino que agrava el problema de la pobreza en muchos de los países.
Juan Pablo II, en el cargo desde 1978, mientras se discute sobre su sucesión trabaja con la misma intensidad de siempre. El pontificado del primer papa no italiano en los últimos 450 años es el más largo de este siglo. En estos 20 años ha hecho 84 viajes al extranjero y pronunciado 12 mil discursos. En su agenda para 1999 está el visitar Polonia, México, Estados Unidos, Rumania e Irak. En la misa de Navidad de 1999 pretende dar inicio al Año Santo y comenzar así la celebración de las festividades del próximo milenio. En esa fecha tendrá 79 años, para el miércoles de ceniza del 2000 tiene considerado un acto público de arrepentimiento por los horrores cometidos por los hijos de la Iglesia a lo largo de los siglos (Inquisición, guerras santas…) y en ese mismo año piensa reunirse en el monte Sinaí con los líderes de las iglesias monoteístas del mundo: Cristianismo, judaísmo y mahometismo. En esa fecha tendrá 80 años.
Posdata:
Un grupo de noruegos simpatizantes del EZLN tomó la embajada mexicana en Oslo. El presidente Zedillo en Oporto, Portugal, escuchó gritos a favor de los zapatistas y en contra de la política de su gobierno en Chiapas. Son acciones menores, sí, pero evidencian la intransigencia del gobierno para solucionar un conflicto que debería haber estado resuelto hace cinco años. ¿Hasta cuándo el gobierno va a asumir su responsabilidad?