Las elecciones del 2009 arrancaron con los comicios del Estado de Guerrero donde el PRI ganó y el PRD fue el derrotado. El PAN ahí no cuenta. Aunque el 5 de julio está todavía lejos, faltan nueve meses, lo que resulta interesante de la contienda es que señala cómo pueden resultar las elección del próximo año.
En el 2009 están en juego 1050 puestos de elección popular. Los 500 de la Cámara de Diputados y los otros 550 en las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados locales en Sonora, Nuevo León, Campeche, Colima, Querétaro y San Luís Potosí. Habrá también elecciones para diputados locales y alcaldes en el Estado de México, Jalisco, Guanajuato y Morelos.
A estas fechas el proceso de selección interna para elegir a quiénes serán los candidatos de los partidos ya inició. Los precandidatos tratan, unos más que otros, de cumplir con la normatividad de la ley electoral federal y local que les impide comenzar las precampañas, pero en los hechos ya arrancaron. La realidad exige revisar las leyes que impiden adelantar las campañas. Ya han sido rebasadas.
En la contienda del 2009 las elecciones internas se van a consolidar como el verdadero mecanismo de selección partidaria. Dejarán de ser un “rito de pasaje” para convertirse en una práctica a la que todos los precandidatos tendrán que someterse. La influencia del gobernador seguirá contando, pero ya no será el único elector.
Las elecciones de gobernador, alcaldes y diputados locales, son independientes una de otra. La elección federal de medio término no es una. Ocurren 300 elecciones, una por cada distrito electoral, y de ellas saldrán los 500 diputados federales. Para darse idea precisa de esta elección es necesario hacer estudios en cada distrito.
Con esos límites, a los que debe añadirse que no se conocen los nombres de los candidatos, El Universal publicó una encuesta el pasado seis de octubre. Revela que si las elecciones fueran ahora el PRI obtendría el 44% de los votos, el PAN el 34% y el PRD el 19%. Los otros partidos alcanzan el tres por ciento. El PRI con relación a agosto gana cuatro puntos, el PRD tres puntos, mientras que el PAN pierde seis puntos y los otros partidos uno.
De darse ese resultado el PRI pasaría a ser la primera fuerza, el PAN la segunda y el PRD la tercera. Ahora PAN y PRD son la primea y segunda respectivamente. Así la Cámara de Diputados podría quedar compuesta de la siguiente manera: el PRI contaría con 220 diputados, el PAN 170, el PRD 95 y los otros partidos 15.
El cambio en la composición de la Cámara de Diputados sería profundo aunque nadie, como sucede ahora, tendría la mayoría absoluta. El PAN perdería 36 diputados, ahora tiene 206, el PRD con ahora 127 perdería 32 diputados, los otros partidos 45, ahora tienen 61 y el PRI, que ahora tiene 106, ganaría cerca de 100 diputados. Son números muy tentativos que no incluyen las coaliciones que se van a dar, pero son indicativos de lo que, de manera general, puede pasar si todo sigue igual.
De la encuesta llama la atención cómo cambia la identificación partidaria de la gente. Ahora se considera del PRI el 37 por ciento, mientras que en agosto era sólo el 32 por ciento, del PAN el 24 por ciento, no hay variación, y del PRD el 15 por ciento cuando en agosto era el 12 por ciento Los independientes son ahora el 21 por ciento mientras que en agosto eran el 31 por ciento.
Si las condiciones problemáticas del entorno se mantienen, lo que es muy probable, si el gobierno continúa con su actual política de comunicación, lo que es factible, y los partidos no cambian la estrategia tiene un alto nivel de posibilidad que se haga realidad el escenario que anuncia la elección de Guerrero y las distintas encuestas.
Hasta ahora la estrategia planteada por el PRI es la que ha dado mejores resultados. Le ha permitido dos cosas: ganar elecciones, pero sobre todo elevar el número de quien abiertamente se manifiestan como su simpatizante. Ese crecimiento es uno de los elementos que explica los altos índices de intención de voto, para la próxima elección.
La estrategia al PAN no le ha dado resultado. No crece en la simpatía partidaria y ya pierde 30 por ciento de la intención del voto que tuvo en 2006. El PRD crece ahora lentamente, pero disminuye 60 por ciento con relación al voto del 2006. Los independientes tienden a reducirse al definirse ya por un partido.
La elección del 2009 no es indicador del resultado de la presidencial. No ocurrió así en el sexenio pasado. El PAN en el 2000 ganó la presidencia y la mayoría en la Cámara de Diputados, pero en la elección del 2003 perdió 54 diputados. El PAN después de ese fracaso ganó la elección presidencial del 2006. De cara al 2012 nadie puede cantar victoria. El PRI tiene buenas posibilidades de ganar la elección del 2009, pero eso no lo conduce a la victoria del 2012. Para eso falta todavía mucho tiempo.