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Rubén Aguilar Valenzuela

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Archivo de 10/10/08

Hace diez años…

Publicado por Rubén Aguilar Valenzuela en Octubre 10, 2008

Más allá de izquierda y derecha

Publicado el 10 de octubre de 1998.

 

El sociólogo Anthony Giddens, actual director de la London School of Economics, reconocido como el ideólogo de Tony Blair y uno de los factores claves para que éste alcanzara el triunfo como primer ministro del Reino Unido, es quien ahora ha puesto sobre la mesa de la discusión la idea de una “tercera vía” que de manera general él mismo la define como una posición que está “más allá de la izquierda y la derecha”. El pro­fesor Giddens se ha convertido en el máximo exponente de esta corriente de la teoría social que se presenta a sí misma como la mejor opción, para superar las posturas neoliberales de los últimos años y también las de la izquierda tradicional.

Si bien Giddens con sus múltiples artículos y conferencia -en mayo pasado lo escuché en Barcelona-, pero sobre todo con su libro La tercera vía: la revolución de la social democracia es quien ha establecido las bases conceptuales de la propuesta, ha sido Tony Blair el que a nivel de la supuesta aplicación práctica del modelo se ha convertido en el más importante divulgador de la propuesta y también su más activo defensor. A la posición de Blair se han sumado Bill Clinton, presidente de Estados Unidos; Romano Prodi, quien encabeza la coalición El Olivo hoy en el gobierno de Italia, y también el nuevo canciller alemán Gerhard Schröeder.

De manera sintética la postura de Blair, inspirado siempre en Giddens, se expone en El tercer camino: una política nueva para un siglo nuevo. Ahí el primer ministro del Reino Unido sostiene que la “tercera vía es la ruta hacia la renovación y el éxito para una democracia social moderna. No es simplemente un término medio entre “izquierda” y “derecha”. Busca tomar los valores esenciales del centro y del centroizquierda y aplicarlos a un mundo de cambios sociales y económicos fundamentales y hacerlo libre de ideologías anticuadas”.

La “tercera vía”, dice Blair, “cobra utilidad al unir dos grandes corrientes del pensamiento de centroizquierda -el socialismo democrático y el liberalismo- cuyo divorcio en este siglo hizo tanto para debilitar la política pro­gresista de Occidente”. La “tercera vía”, pues, no se construye desde la izquierda, a la que niega, sino desde las posiciones del liberalismo y la socialdemocracia, que también en su nacimiento se planteó como una “tercera vía” entre el socialismo marxista que surgía y el capitalismo salvaje del siglo XIX. La nueva “tercera vía”, la de Giddens-Blair, se propone como una reforma a lo que ha sido la socialdemocracia europea, y aspira a establecerse como un espacio político nuevo y equidistante del estado de bienestar que impulsó la socialdemocracia y el credo neoliberal implantado por los organismos financieros in­ternacionales.

En un encuentro en la Universidad de Nueva York, en el pasado septiembre, que reunió a Blair, Clinton y Prodi, éste último sostuvo que “hay que defender las conquistas sociales a través de la modernización del estado de bienestar” y Blair dijo que “los gobiernos tienen que jugar un papel importante en esta etapa de globalización, pero este papel es nuevo”, y añadió que “no tendremos una economía exitosa sin incluir a los ciudadanos de a pie en el bienestar. Pero el gobierno no puede asegurar este bienestar como en el pasado, sino preparar a los ciu­dadanos para que puedan obtenerlo a través de su propio esfuerzo”. Aquí está el centro de la “tercera vía”: el estado de bienestar social debe de existir, pero el gobierno ya no tiene la misma responsabilidad, ahora toca también a los ciudadanos el dotarse de los servicios que antes tenía obligación de otorgarle el gobierno. Se redefinen los pa­peles del gobierno y de los ciudadanos.

En el texto al que se ha hecho referencia, Blair plantea que “el papel del gobierno es promover la estabilidad económica; desarrollar políticas fiscales y de bienestar social que fomenten la independencia, no la dependencia; preparar a la gente para el trabajo mejorando la educación y la infraestructura; promover la iniciativa privada, sobre todo en las industrias del futuro basadas en el conocimiento”. La acción central del gobierno es, pues la promoción y de manera muy específica, en la visión de Blair, en el campo de la educación. “La educación es una prioridad crítica. Normas educacionales más altas son la clave de la competitividad internacional y dé una so­ciedad en la que participen todos sus miembros en el futuro. Significativas inversiones nuevas (en el caso del Reino Unido) están impulsando reformas radicales en las escuelas, apoyadas por metas e intervención fuerte en el caso de escuelas con problemas, para que todos los ciudadanos del futuro tengan las habilidades básicas que necesitan para trabajar, y para que la gran mayoría logre más y más alta calificación”.

Hay quienes piensan que las posiciones de la “tercera vía” son sólo palabras y otros como Felipe González, el ex primer ministro español, considera que se trata de un “nombre poco feliz”. Uno de los más importantes ex­ponentes del pensamiento liberal de hoy en día, Ralf Dahrendorf, miembro de la Cámara de los Lores en el Reino Unido y quien también dirigió la London School of Economics, sobre la “tercera vía”: “Yo dudo que sea tan gran idea. No me gusta la expresión tercera vía ni la idea subyacente de que sólo hay tres vías. Desde 1989 (año de la caída del Muro de Berlín) vivimos en un mundo en el que hay muchas vías. Pero hay que reconocer que por primera vez en mucho tiempo se ha lanzado un debate interesante”, y añade “que lo más débil de la tercera vía es que es blanda (soft) en dos importantes aspectos: Uno. Deja la política económica en manos de los neoliberales y es interesante ver cómo Clinton y Blair se irritan cuando alguno de los suyos pide cambios en la política eco­nómica. Y dos. Deja el cambio en el mercado de trabajo constante, como si nada hubiera cambiado”.

El esfuerzo teórico y práctico de la “tercera vía” por situarse cómo una nueva manera de entender la so­cialdemocracia,.en un mundo globalizado, en muchas de sus propuestas se queda más en un discurso de buenas intenciones que en un claro camino a seguir. Lo social siempre está presente, es cierto, pero no queda claro cómo construirlo. En el camino de la “tercera vía” por distanciarse de las posiciones de la socialdemocracia histórica en la búsqueda de un “nuevo centro”, como lo llama Schröeder, se pierden buena parte de sus valores e identidad. En la idea de ser “realista” ante las nuevas condiciones del mundo se pierde más de lo que se dice o quiere reconocer. En la crisis del pensamiento social y en un mundo de políticos que se niegan a pensar y sólo obedecen, pragmáticamente, el mandato de los orga­nismos financieros internacionales no deja de ser interesante e incluso muy importante, como lo señala Dahrendorf, que se presente una nueva propuesta a la discusión y el debate.

Posdata:

En Brasil el candidato del Partido del Trabajo (PT), Luis Ignacio da Silva (“Lula”), obtuvo 34% de los votos y no 24%, como se preveía. Hubo un importante avance, pero quedó lejos del vencedor, Fernando Henrique Cardoso, que obtuvo 51% de los votos. El discurso de “Lula” se mantuvo en un tono izquierdista que despertó temor no sólo en la comunidad internacional, sino también entre los electores brasileños castigados por la política de Cardoso. Las propuestas alternativas y el discurso que las cobija debe de estar muy bien estructurado, no sólo oponerse, y también generar confianza. No se trata de negar los principios, pero sí de presentarlos en una forma que sean asumidos por el conjunto del electorado, para evitar su rechazo. De otra manera, la derrota será in­minente.

Publicado en El Universal, Hace diez años.. | Deja un Comentario »